Fenomenología del modismo PRIMERA PARTE
EL MODISMO, advierte mi maestra Helena Beristáin Díaz, "transgrede las normas gramaticales y semánticas de la lengua, de tal modo que puede ser parafraseado pero no soporta el análisis porque se revela como una construcción absurda".
"Make sense" es un modismo del inglés (idiom), es decir, una expresión idiomática, una frase cuya traducción literal vuelve lo absurdo en algo mucho más absurdo, un disparate, un nonsense. Hacer sentido no tiene sentido en español. En inglés, en cambio, make sense sí tiene sentido como expresión idiomática.
Todo modismo debe su existencia a la cultura en la que nace y florece. "Ya me tienes hasta la madre" es un modismo mexicano, y su traducción literal a cualquier otra lengua (a veces, incluso, en otra latitud de la misma lengua) se vuelve un disparate.
¿Pero no es ya, por sí misma, un disparate, la expresión idiomática "Ya me tienes hasta la madre"? Sí, por supuesto, pero es nuestro disparate, el cual sólo significa dentro de la cultura mexicana. Por eso, porque el modismo está cargado del universo idiosincrático del hablante, ese mismo usuario entra irremediablemente en un berenjenal cuando intenta explicar lo que quiso decir. Puede parafrasearlo, como señala Beristáin, pero no puede explicarlo. Le pasa lo que a san Agustín cuando habla del tiempo: "Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé". El hablante entiende sus modismos, pero algunos de ellos son inexplicables.
Hay en todo modismo referencias culturales, imágenes y metáforas. Y sucede, a veces, que el origen de la composición del modismo se pierde en la noche de los tiempos. Es el caso de "Aquí hay gato encerrado", que hoy es inexplicable, incluso si intentamos asociar la expresión a Edwin Schrödinger y su gato encerrado (vivo-muerto).
La séptima acepción que la Academia ofrece de la palabra "gato" dice: Bolsa o talego en que se guardaba dinero. Y entre los usos que la misma institución registra, nos encontramos con la explicación parcial de la expresión idiomática: Causa o razón oculta o secreta, o manejos ocultos.
Estas bolsas o talegos estaban, sí, hechas de pellejo de gato, así que estamos ante un caso de metonimia de materia (la cosa recibe el nombre de la materia de que está hecha), tal y como la encontramos en la encantadora Rinconete y Cortadillo, una de las Novelas Ejemplares de Cervantes (escritas entre 1590 y 1612), donde dos ladronzuelos (Renegado y Centopiés) han querido robarle a un ganadero "un grandísimo gato de reales que llevaba".
Continuará.
Comentarios
Publicar un comentario